En el presente artículo abordaré los apellidos derivados del antropónimo Eneko o Eneco que han aparecido a lo largo de mis investigaciones. De dicho nombre propio se derivan al menos tres patronímicos documentados en su grafía original como (de) Eneco, Enecoiz y Enecoch; así como tres apellidos de origen oiconímico —formados a partir del nombre de una casa—: Enecorena, Enecotorena y Enecotegui.
ENEKO / ENECO
Durante la Edad Media y los primeros siglos de la Edad Moderna era habitual asignar a los recién nacidos como apellido el nombre de pila del padre. Así, el apellido Eneco surgió de manera independiente en distintos lugares, cada vez que un párroco optaba por emplear el nombre paterno como distintivo familiar. Un ejemplo de ello se halla en el registro parroquial de San Miguel de Aoiz, donde el 6 de marzo de 1552 fue bautizado Sancho Eneco, hijo de Eneco y Chatelina; en este caso, al carecer ambos progenitores de apellido, el sacerdote decidió emplear el nombre del padre como apellido para el hijo.
En el Archivo Real y General de Navarra (ARGN) se conservan diversos testimonios de personas que llevaron el alias o apellido Eneco a lo largo del siglo XVI, entre ellos Juan Eneco (1543), Ramón Eneco García (Izal, 1548), Martín de Eneco (Tafalla, 1552), Martín de Eneco (Mendigorría, 1563), María Eneco (1570), Juan de Eneco (Labiano, 1586), así como Iñigo de Eneco y María de Eneco (Aberin, 1590), entre otros.
No obstante, en numerosos casos estos alias no se transmitieron de forma hereditaria a los descendientes, por lo que no llegaron a consolidarse como apellidos propiamente dichos. Aun así, existen al menos dos excepciones documentadas en las que el alias Eneco sí fue heredado y se convirtió en apellido estable.
Una de estas ramas tuvo su origen en Najurieta, en el valle de Unciti. En 1607, Miguel de Eneco figura como propietario de una casa, y en 1612 aparece en el censo vecinal de la localidad junto a “Miguel de eneco y aluira de yriso su muger y Juanes de eneco su hijo dellos”. Este Miguel era hijo de Eneco de Naxurieta, quien en 1597 contaba con 75 años de edad (según Oiconimia del Valle de Uniciti, de Javier Ituláin Irurita, p. 133). Todo parece indicar que este Eneco de Naxurieta podría ser el mismo individuo identificado como Iñigo de Najurieta en un documento del Archivo Real y General de Navarra (1573). Aún hoy se conserva en Najurieta la casa Enekorena, que probablemente fue el solar originario del apellido.
La segunda rama parece proceder del lugar de Adoáin, en el municipio de Urraúl Alto, donde se documenta el apellido Eneco al menos desde el siglo XVI. Un ejemplo es el de Martín de Eneco, natural de Adoáin, quien contrajo matrimonio con María Juana Fernández de Ruiz el 8 de febrero de 1609 en Guíndano (Urraúl Alto). En esta localidad existió asimismo una casa llamada Enekorena, y la familia extendió su linaje a otros puntos de Navarra como Oronz, Ustés, Liédena, Esparza, Yesa, Jaurrieta y Sangüesa.
El apellido Eneco se mantuvo como hereditario al menos hasta comienzos del siglo XX, cuando fallecieron sus últimos portadores conocidos, entre ellos:
Priscila Eneco Artieda (Sangüesa, 09/07/1881 – 21/12/1887, víctima de peste)
Agustín Eneco Artieda (Sangüesa, 26/05/1883)
Teodosio Eneco Artieda (Sangüesa, 02/04/1885 – 10/12/1887, víctima de peste)
Constantina Eneco Aranguren (Sangüesa, 11/03/1886 – 03/06/1886)
Francisco Eneco Aranguren (Sangüesa, 24/07/1887)
Tomás Eneco Artieda (Sangüesa, 18/09/1887 – 07/08/1888)
Emerenciana Eneco Artieda (Sangüesa, 23/01/1890 – 22/09/1979, viuda de Miguel Bandrés)
Luis Eneco Artieda (Sangüesa, 21/06/1892 – 09/08/1893)
Ramón Eneco Artieda (Sangüesa, 01/09/1894 – 16/10/1897)
Cándida Eneco Artieda (Sangüesa, 10/03/1897 – 22/03/1901)
Pedro Eneco Artieda (Sangüesa, 19/01/1900 – 09/05/1902)
Jovita Eneco Santos (Ablitas, 16/02/1901).
Hacia la década de 1990, según la Guía Telefónica, ya no se registraba ninguna persona con Eneco como primer o segundo apellido en el Estado español. Sin embargo, en la actualidad se tiene constancia de algunos portadores del apellido en Filipinas.
El linaje de los Eneco de Sangüesa puede rastrearse hasta Pascual Eneco Arboniés, bautizado en Yesa el 17 de mayo de 1814, hijo de Francisco Eneco Reta (Adoáin, 30/11/1766) y nieto de Pedro Esteban Eneco Ybañez (Adoáin, 03/09/1722). Por consiguiente, los últimos portadores del apellido procedían de la rama originaria de Urraúl Alto. Cabe concluir que la peste que asoló la comarca en el siglo XIX marcó el final del apellido Eneco como linaje vivo.
ENEKOIZ / ENEKOITZ / ENECOIZ
Durante la Edad Media y los primeros siglos de la Edad Moderna era común asignar a los recién nacidos como apellido el nombre de pila del padre, al que se añadía el sufijo patronímico posesivo -iz. De este modo, el apellido Enecoiz surgió en distintos lugares cada vez que un párroco empleaba el nombre paterno para designar a los hijos. En la Alta Edad Media aparece ya documentado en diversas formas, como Enneconis —por ejemplo, en “Galindo Enneconis”, mencionado en la Epistula tertia ad Willesindum del año 851—. Con el paso del tiempo, entre los hablantes de euskera la forma evolucionó hacia Enecois. En el siglo XVI aún se usaba con valor patronímico, sin carácter necesariamente hereditario. El Archivo Real y General de Navarra (ARGN) conserva varios ejemplos, como Juan de Enecoiz (Alsasua, 1560), Martín Andia alias Enecoiz (Abaurrea Baja, 1564), María Enecoiz Monzón (Ezcároz, 1572), María de Enecoiz y Surra (Otsagabia, 1574) y María de Enecoiz (Iciz, 1577). Llama la atención que la mayoría de estos registros procedan de los valles pirenaicos de Aezkoa y Salazar. En los documentos de la época el apellido aparece también con grafías como Enecoyz, Enecois, Enecoys, Enecos o Enecoz.
El apellido logró perdurar de forma hereditaria principalmente en el caso de las Abaurreas, en el valle de Aezkoa. La casa Enecoiz o Enecoicena de Abaurrea Alta está documentada en el ARGN al menos en los años 1649 y 1777, aunque durante su restauración se halló una cabeza tallada en piedra que, según estimaciones preliminares, podría datar de entre los siglos XIII y XIV, lo que sugiere un origen mucho más antiguo del linaje. Desde las Abaurreas, el apellido se expandió hacia localidades cercanas como Garaioa, Arce, Lónguida, Urraúl Alto, Aoiz, Orotz-Betelu, Liédena y Pamplona, entre otras. Según el Instituto Nacional de Estadística (INE), actualmente lo llevan unas 24 personas como primer apellido y 17 como segundo.
Archivo General de Navarra
Abaurrea Alta, 1649: Juan Iribarren, señor de Esnoz y vecino de Uriz, contra Miguel Enecoiz, vecino de Abaurrea Alta, sobre el pago de las labores realizadas en la hacienda de la casa denominada Enecoicena.
Abaurrea Alta, 1777: Los lugares de Abaurrea Alta, Abaurrea Baja y el valle de Aezkoa contra Miguel de Ochoa y Marico y Jerónima de Enecoiz, su mujer, dueños de la casa Enecoiz, vecinos de Abaurrea Alta, sobre el derecho y la posesión de las preferencias en ofrecer la oblada de pan y besar la mano al sacerdote durante las misas populares y en la iglesia.
ENEKOTX / ENECOCH
Apellido patronímico originario del valle de Roncal cuyo significado es “de Eneco” o “hijo de Eneco”. Su evolución lingüística muestra una interesante transformación: la forma primitiva Enecoch perdió con el tiempo la vocal inicial, dando lugar a Necoch, y posteriormente a Necoche y Necochea, probablemente debido a la interpretación de los párrocos que registraban el apellido, quienes pudieron asociarlo erróneamente al término euskérico etxe o etxea (“casa”). La forma Enecoch se encuentra documentada en los siglos XVI, XVII y comienzos del XVIII, especialmente en las localidades de Roncal y Uztárroz; mientras que Necoch se generalizó en el siglo XVIII y XIX en Uztárroz y Roncal, Necochea se consolidó en Urzainqui, y Necoche pervivió de manera residual.
Ejemplos de bautizos:
Roncal, 1547: Pedro Garde Enecoch, hijo de Pedro Garde y Juana Enecoch.
Roncal, 24/07/1696: Francisco Enecoch Heder, hijo de Pedro Enecoch y Ana Heder.
Uztárroz, 09/03/1734: Juan Esteban Necoch Burugorri, hijo de Pedro Marcelino Necoch y María Burugorri.
Urzainqui, 13/02/1748: Miguel Francisco Necochea Landa, hijo de Miguel Francisco Necochea Brascoch y Martina Landa Necochea.
Ejemplos de bodas:
Uztárroz, 09/12/1699: Domingo Enecoch y Juana Tapia.
Uztárroz, 02/11/1740: Juachin Necoch y Ana Engracia Mayo.
Jaurrieta, 04/10/1922: León Necochea Urzainqui y Nicanora Reyes Urzainqui.
En la actualidad, aproximadamente 30 personas llevan este apellido como primero y unas 35 como segundo en el Estado español, apareciendo en las grafías Necochea y Nekotxea, esta última adaptada al euskera moderno.
| Apellido | Variaciones | Entidad | Municipio |
| Eneco | Najurieta, Adoáin | Unciti, Urraúl Alto | |
| Enecoiz | Enecoyz, Enecois, Enecoys, Enecos, Enecoz | Abaurrea Alta | Abaurrea Alta |
| Enecoch | Necoch, Necoche, Necochea | Roncal | Roncal |
| Enecotorena | Erratzu | Baztan | |
| Enecorena | Arizkun, Lantz, Arraitz-Orkin, Nagore. | Baztan, Lantz, Ultzama, Arce | |
| Enecotegui | Enecoteguy | Zarimutz | Eskoriatza |
ENEKOTORENA / ENECOTORENA
Apellido originario de la casa Enekotorena, situada en la localidad de Erratzu, en el valle de Baztan. El primer registro documentado data del 30 de junio de 1604, correspondiente al matrimonio entre Juanes de Enecotorena y María de Habidea. A lo largo del siglo XVII, el apellido se registró principalmente en Erratzu, aunque también aparece en localidades cercanas como Amaiur (Baztan) y en la ciudad de Pamplona. Todo parece indicar que el linaje Enecotorena se extinguió hacia finales del siglo XVIII.
ENEKORENA / ENECORENA
En la oiconimia de la zona media y septentrional de Navarra es frecuente encontrar nombres de casas que incorporan el sufijo posesivo -rena, -ena, -na, -nea, -enea o -nekoa, característico de la toponimia vasca. El término Enekorena significa literalmente “de Eneko”, aunque su interpretación más común es “casa de Eneko”. Denominaciones de este tipo, con variantes como Eneconea, Enecorenecoa o Eneconecoa, se documentan —o se han documentado en el pasado— en numerosas localidades navarras, entre ellas Arizkun, Irurita y Lekaroz (Baztan); Arraitz-Orkin (Ultzama); Espinal (Erro); Urtasun, Guenduláin e Ilárraz (Esteribar); Lantz; Zunzarren (Lizoáin-Arriasgoiti); Ibero (Olza); Labiano (Aranguren); Zandueta y Nagore (Arce); Najurieta y Alzorriz (Unciti); Reta (Izagaondoa); Ezcaba (Ezcabarte); Beriáin y Aldatz (Larraun).
No obstante, en todas las zonas correspondientes a las localidades citadas no era común el uso de la oiconimia como base para asignar alias o apellidos a las personas. De entre todas las casas mencionadas, al menos cinco dieron origen al apellido Enecorena, transmitido de forma hereditaria de padres a hijos: las de Arizkun, Lantz, Arraitz-Orkin, Urtasun y Nagore.
En Urtasun (Esteribar), un documento del Archivo General de Navarra fechado en 1571 menciona a Juan de Enecorena y a Lope de Enecorena, también conocido como Lopegorria. Este último vuelve a aparecer en un documento de 1578 bajo el nombre de Lope Gorria, vecino de Agorreta (Esteribar), casado con María Fernández de Azparren, y con una hija llamada Graciana de Enecorena, casada con Pedro de Esain. Si se retrocede en la documentación, se encuentra una mención de 1552 a Iñigo (Eneko) de Urtasun y María de Urtasun, padres de Juan de Urtasun, junto a la figura de Lope. Todo parece indicar, por tanto, que fue este Iñigo de Urtasun quien dio nombre a la casa Enecorena del lugar de Urtasun.
En Labiano, un documento del Archivo General de Navarra fechado en 1585 menciona a Juan de Enecorena y María de Enecorena, en referencia a la casa del mismo nombre. El apellido, sin embargo, parece haberse extinguido a finales del siglo XVII o comienzos del XVIII, pues los últimos registros conocidos corresponden precisamente a ese período.
- Apeo de las casas, vecinos y moradores del valle de Baztan de 1727. Arizkun.
- Apeo de las casas, vecinos y moradores del valle de Baztan de 1727. Irurita.
- Apeo de las casas , vecinos y moradores del valle de Ultzama de 1646. Arraitz-Orkin.
- Apeo de las casas, vecinos y moradores del valle de Erro de 1726. Aurizberri.
- Apeo de las casas, vecinos y moradores del valle de Esteribar 1726. Gendulain.
Lantz, 1679. Miguel de Arizu y Lanz, dueño de casa Enecorena, vecino de Lanz, contra Bernardo de Elvetea, Maria de Beruete, su mujer, y Maria de Echenique, su madre, viuda y usufructuaria de Martin de Beruete, dueños de casa Juanzarrena, vecinos de Lanz, sobre pago de 274 ducados y 7 reales y medio de alcance de cuentas.
Zuntzarren, Lizoain-Arriasgoiti, 1682. Miguel de Ureta y Maria Miguel de Urroz, su mujer, vecinos de Ardanaz (Izagaondoa), contra Martin de Espinal, abad de la iglesia parroquial de Mezquiriz, Pedro de Elizalde, abad de la iglesia parroquial de Ardaiz, testamentarios de Bernardo de Azparren, y otros, sobre preferencia como acreedores anteriores y derecho al cobro de los reditos de un censo de 100 ducados, impuesto en la casa y bienes de Enecorena del lugar de Zunzarren, o entrega de dicha casa y bienes.
Labiano, Aranguren, 1688. El Fiscal y el lugar de Pueyo contra Juan de Labiano y Arrazubi, escribano real, vecino de Pueyo, sobre denuncia de escudo de armas colocado en la puerta de su casa Labiano en Pueyo y, por via de reconvencion, reconocimiento de hidalguia de origen y dependencia notorios indubitados de tiempo inmemorial, probando ademas limpieza de sangre y derecho de uso de escudo de armas como originario de las casas Leoz (actualmente llamada) Labiano y Eneriz en Pueyo, Ollo de Amatriain en Barasoain, Enecotena y Antonena en Labiano, Apezarrarena en Artariain y del palacio cabo de armeria de Garinoain.
Zandueta, Arce, 1747. Francisco de Cilveti, presbitero, abad de la iglesia parroquial de Zandueta (Arce), contra Fernando Daoiz, administrador y recaudador de los bienes de Luis Guendica, teniente general de los Ejercitos Reales, gobernador de la Plaza de Tortosa (Tarragona), sobre confirmacion de sentencia de la Real Corte relativa a ejecucion de bienes por los reditos de 4 años de un censo de 25 ducados, impuesto en la casa de Enecorena de Zandueta (Arce).
Zuntzarren, Lizoain-Arriasgoiti, 1762. El Fiscal contra Miguel de Jabat, residente en Zunzarren, preso, sobre hurto de 34 robos de trigo del arca de la casa Enecorena en Zunzarren.
Arizkun, Baztan, 1770. Francisco Echeverz, dueño de la casa Enecorena, vecino de Arizcun, contra Martin Jose de Elizalde, dueño de la casa Iribarren, vecino de Arizcun, sobre venta de 2 castaños para evitar con su sombra daños en una heredad del demandante y trasplantar 5 robles a la parte inferior de su helechal.
Ezkaba, Ezkabarte, 1777. Martin Jose de Ezcurra, vecino de Oricain, tutor y curador de Juan de Redin, contra Diego de Ollacarizqueta, vecino de Ezcaba, sobre derecho de Francisco Larrañeta de goce de una vecindad forana, como casero y arrendador de la casa Enecorena, en Ezcaba propia de Juan de Redin.
Aldatz, Larraun, 1797. Joaquin de Barricarte, procurador de los Tribunales Reales, curador ad litem de Juan Miguel de Astiz e Iguzquiza, residente en Aldaz (Larraun), contra el lugar de Aldaz (Larraun), sobre reconocimiento o admision como vecino forano y derecho a la contribucion y reparto de los aprovechamientos vecinales como poseedor de la casa Eneconea.
Labiano, Aranguren, 1806. Manuela de Labiano y Donamaria, viuda de Manuel de Uscarres y apoderada de Pedro Pablo de Uscarres y Labiano, su hijo, presbitero beneficiado de la iglesia parroquial de Nuestra Señora de la Asuncion de Caseda, contra el lugar de Olleta (Leoz), sobre admision como vecina forana en el lugar de Olleta (Leoz) alegando posesion de una casa, rematada a un censo de 220 ducados y sus reditos, de Martin de Valencia y Reta, vecino de Olleta (Leoz), alegando hidalguia de origen y dependencia notorios indubitados de tiempo inmemorial, probando ademas limpieza de sangre como originarios de las casas Enecotena y Antonena en Labiano, Labiano y Erice en Pueyo, Ollo y Amatriain en Barasoain y Apezarrarena en Artariain.
ENEKOTEGI / ENECOTEGUI
El apellido tiene su origen en el desaparecido caserío Enekotegi, situado en el barrio de Zarimutz, en el municipio guipuzcoano de Eskoriatza. En el Archivo Histórico de Euskadi se conservan registros de bautizos correspondientes a mediados del siglo XVI —entre ellos los de los años 1557 y 1559—, lo que demuestra la antigüedad del linaje. En la actualidad, unas 17 personas llevan este apellido como primero y alrededor de 5 como segundo en el Estado español. Durante la década de 1990, los portadores del apellido se concentraban principalmente en Aretxabaleta, Eskoriatza y Vitoria-Gasteiz.
Los Enekotegi poseyeron escudo de armas, descrito del siguiente modo: “Cuartelado: 1.° y 4.°, en oro, un árbol verde con un jabalí negro pasante; 2.°, verde, tres conchas de plata puestas en triángulo mayor; 3.°, rojo, banda y dragantes de oro, estos últimos grietados de verde y linguados de rojo. Bordura general de oro, con cuatro flores de lis rojas y cuatro lobos negros interpolados”.
Bibliografía y webgrafía
– Archivo Real y General de Navarra. http://www.navarra.es/home_es/Temas/Turismo+ocio+y+cultura/Archivos/Archivos/Archivo+General+de+Navarra/